domingo, 5 de abril de 2009

LA NOVELÍSITCA DE ENRIQUE LIHN: IMAGINACIÓN RAZONADA Y ASEDIO A LA REALIDAD.


Fuente original: http://www.cyberhumanitatis.uchile.cl/

LA NOVELÍSITCA DE ENRIQUE LIHN: IMAGINACIÓN RAZONADA Y ASEDIO A LA REALIDAD.

por Oscar Barrientos Bradasic.

Universidad de Magallanes

Borges en el prólogo a La Invención de Morel denomina a la literatura de especulación fantástica con el rótulo de género de imaginación razonada, en tanto artificios verbales que delatan la relación de la literatura con la literatura, reinventando y rescribiendo un imaginario. Sus ataques se centran sobre la uniformidad de la novela psicológica:

"Por otra parte, 'la novela psicológica' quiere ser también novela 'realista': prefiere que olvidemos su carácter de artifico verbal y hace de toda vana precisión (o de toda lánguida novedad) un nuevo rasgo verosímil (1940:15)

Desde la sugestiva división de Borges podríamos situar en el primer sector a autores como Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Augusto Monterroso, Santiago Dabove, entre otros.

La narrativa chilena no manifiesta un desarrollo amplio de esta vertiente, al contrario se halla más cercana a la observación de la realidad y sus diversas interpretaciones. Esto no niega - en sentido alguno - ciertas incursiones notables por parte de escritores chilenos en los géneros de imaginación razonada, como Juan Emar, Hernán del Solar, Hugo Correa o Mauricio Wacquez. Por citar algunos.

El aporte de Enrique Lihn en términos narrativos, merece un abordaje desde este contexto. Sus relatos manifiestan el proyecto de elaborar ficciones que no documentan nada específico y la creación de ciudades intertextuales, narrada por otros autores, reales o imaginarios. El propio autor define su tentativa como proyecto deliberado de revelar mecanismos textuales, en contraste con una narrativa hispanoamericana que pretende (voluntaria o involuntariamente) informar acerca de una realidad totalizante:

"Porque son muchos quienes piensan, hasta en la forma más sutil, que el novelista es el depositario de la realidad de países y continentes enteros, digamos del mismo tipo de material ontológico que maneja, como veíamos, el antropólogo, el historiador, el sociólogo, y al que se le da una importancia excluyente. La novela sigue asumiendo la responsabilidad de la suma del saber en esos campos"(Lihn 1980:111)

No obstante, una revisión de la narrativa escrita por Enrique Lihn revela ciertos rasgos del género imaginativo y fantástico que se enlazan con la idea de alegorizar la realidad sin documentarla en forma directa. Es ahí, donde se descubre una obra de imaginación razonada que asedia ( a través de la reinvención) las variadas caras de la realidad, incluso desde una perspectiva crítica. En ese sentido, es muy lúcido el planteamiento de Terry Eagleton al observar el texto literario como un texto de sustrato histórico, ya que si deseo saber los acontecimientos ocurridos en la Inglaterra del siglo XIX me será útil un Manual de Historia, pero si me interesa palpar las percepciones y el sentir del hombre que habitó esa época, una novela de Dickens resulta más iluminador. Porque la literatura (incluso en su acepción aparentemente alejada de la realidad) registra la historia de la subjetividad humana.

En esa óptica, observemos en una escueta revisión la novelística de Enrique Lihn.

Su primera novela se titula Batman en Chile (1973) y en la visión de Canovas "se refiere de un modo cómico a la intervención extranjera en nuestro país, descalificándola"(1986:23). En definitiva se trata de una novela de circunstancia que no ha sido estudiada suficientemente por la crítica.

Los sectores vinculados a la oligarquía chilena (en conspiración con la CIA)deciden traer a Batman, el mítico superhéroe de Ciudad Gótica parea salvar a un país - que según ellos - está al borde de caer en manos del comunismo soviético. El hombre- murciélago es descrito como el defensor de la Democracia y el Mundo Libre, pero su aventura desaforada se torna una sórdida humillación hasta la degradación total. Por ejemplo, Carabineros de Chile le requisa el traje por creer que anda en un carnaval, Robin le envía confusos mensajes a través de sueños (ya que se encuentra luchando en la guerra de Vietnam) o la confusión del superhéroe , ante la rareza del comunismo chileno, que posee prensa y elecciones libres.

El personaje Batman aparece como un superhéroe confundido que no comprende cabalmente la democracia chilena ni la razón por la cual los policías (sus tradicionales aliados en los Estados Unidos) son parte de un gobierno que se acerca al bolchevismo. La gran importancia de esta novela de carácter paródico y burlesco, es su lúcida capacidad al desnudar los mecanismos persuasivos de la ideología capitalista y sus relaciones de poder, revelando que los cómics y todos los discursos culturales son formas de penetración cultural, interesados en concientizar- tras la cortina de la Democracia y la Virtud - por medio de una propaganda imperialista. Esta visión imaginada, de profunda raigambre crítica se aprecia en la descripción del superhéroe:

"Allí lucían, junto a las cincuenta estrellas, los oscuros y radiantes mitos que estaban en la base de la Gran Sociedad y de su crecimiento incontenible: el Mayflower cargado de profetas y de santos que se arrojaban, con heroica voracidad, a la conquista de la Tierra Prometida, contra los rojos emplumados de su tiempo: el Lejano Oeste atravesado por los disparos de los pioneros contra los enemigos de la libertad y la abundancia para todos; la justa derrota de los estados sureños con que el Señor premiaba el norte industrial, convirtiéndolo en el cuerpo y en el alma del país, y los negocios son los negocios, baby"(1973:9)

De alguna manera, la fabulación del personaje actúa como un procedimiento de deconstrucción ideológica a través de la ridiculización.

Por otra parte, encontramos una segunda novela de estructura muy compleja que se titula La orquesta de cristal(1976). Es el juego de diversos discursos y situaciones en torno a un personaje que aparece por primera vez en la revista Cormorán (fundada por Lihn y German Marín) se trata de Gerardo Pompier (apellido que en francés quiere decir bombero) y que alude a un personaje con características eruditas que parodia- en bastante medida- el galicismo mental de la literatura hispanoamericana. Pompier tempranamente sigue la ruta de París para estudiar Egiptología y Matemáticas Superiores.

La trama de la novela se desarrolla en 1900 durante la Exposición Internacional de París, donde Charles Royce, un millonario excéntrico, financia en el Castillo de los Cuatro Vientos, una orquesta formada por instrumentos de cristal para entonar la Sinfonía del Amor Absoluto, un momento de plenitud muy cercano a la idea de los poetas simbolistas, en el cual la poesía se realiza sin palabras. La pieza musical marcha de manera elocuente hasta que los SS sitian el lugar del espectáculo y quiebran en pedazos la cristalería.

La orquesta de cristal, leída desde el género imaginativo se circunscribe básicamente a una literatura de ideas, en donde el acontecimiento fantástico es una alegoría de la palabra censurada en medio de la represión. Quizás una forma lúcida de entender dicha novela sería recurrir a su contexto de producción:

"Esta es la situación a la que alude y en la que fue escrita La orquesta de cristal.

Los regímenes de terror producen una paranoia objetiva, una sobreorganización ominosa de la realidad que la realidad permite e, incluso, fomenta. Pensemos concretamente, en el caso de Calama. Protagonizado por una policía secreta la cual influye, ocasionalmente o no, miembros que son asesinos despiadados. En el crimen al que me refiero es la manifestación de una realidad paranoica -valga la contradicción en los términos- que induce a todos a hacerse de tal realidad un cuadro paranoico- objetivo"(Lihn 1981: 581)

La orquesta quebrada, profundamente lesionada en su tejido más profundo es el signo del terror y el poder vertical, que omite todo discurso para generar una lógica de la represión. Es, en alguna medida, la fantasía razonando el angustioso sentimiento del discurso opresivo.

Una vez más, el tema de las relaciones entre la literatura y el poder cobra radical importancia:

"Los discursos, los sistemas de signos y las prácticas relacionadas con el significado, desde el cine y la televisión hasta la novela y los lenguajes de las ciencias naturales, producen efectos, modelan formas de conciencia e inconsciencia estrechamente relacionadas con el mantenimiento o la transformación de nuestros sistemas de poder existentes. De esta manera se hallan íntimamente relacionadas con lo que significa ser persona"(Eagleton 1988: 249)

Con lazos de abierta continuidad a esta novela se escribe en España, El arte de la palabra (1980). Dicha obra se articula sobre la creación de un país anodino donde lo absurdo construye finalmente la historia, hablamos de la República Independiente de Miranda. En general, se trata de un proyecto narrativo experimental sustentado sobre el siempre riesgoso cimiento de la literatura de ideas. Es una escritura descriptiva, plagada de alegorías y muy cercana a algunos mecanismos de la vanguardia.

La trama es muy compleja por la utilización de la idea como motor narrativo y no de la acción propiamente tal. Un grupo de escritores enfrenta la insólita realidad de un país que encuentra en la involución una forma de escape. Dicha república es una isla gobernada por un sistema de partido único y donde nadie recuerda que haya existido otro gobernante diferente del que está en el poder.

Las escasa acciones del debate intelectual entre personajes diletantes como Gerardo Pompier, Roberto Albornoz o Urbana Concha de de Andrade (plasmado en epistolarios y discursos públicos) se dan lugar en extraños sitios de conferencia o escenarios marcadamente simbólicos como un viejo palacio en forma de svástica, convertido en hotel.

En consecuencia nadie sabe muy bien por qué se encuentran en la República de Miranda. Existe, sin duda, un marcado asedio a los vicios intelectuales del escritor latinoamericano, la utilización de una retórica que politiza el discurso literario de manera subterfugia.

"El arte de la palabra es un ejemplar sui generis de la literatura de lo grotesco, en Hispanoamérica. No propone ni documenta nada (ni Cuba ni Chile), tampoco es una parodia del modernismo como origen de nuestra identidad literaria y cultural puesto que lo actualiza y lo asume 'piadosamente' (piedad es el amor entrañable que consagramos a los padres y a los objetos venerados"(Lihn 1982:592)

Concluyendo esta apretada revisión de la novelística de Lihn, cabe resumir que nos encontramos ante el desarrollo del género de imaginación razonada, en tanto se ejercita una fabulación retórica y argumental, sobre la base de un mundo imaginado. Sin embargo, la gran capacidad de Lihn, logra que la fantasía imagine la realidad plasmando una alegoría de las relaciones de poder, del interesado propósito de los discursos culturales y de la lógica de los sistemas represivos.

En ese sentido, las novelas de Enrique Lihn revelan mecanismos del género que incluso alteran la visión canónica de este verosímil, habitualmente concebido como un constructo deliberadamente artificioso y alejado de todas las contingencias. El gran escritor chileno, en alguna medida, asedia su tiempo, demostrando que la realidad es, de pronto, lo único increíble.

BIBLIOGRAFIA

BIOY Casares, Adolfo 1940 La invención de Morel, Emecé, Buenos Aires, Argentina.

EAGLETON, Terry 1988 Introducción a la teoría literaria, Fondo de Cultura Económica, México.

LASTRA, Pedro 1980 Conversaciones con Enrique Lihn, Atelier Ediciones, NY.

LIHN, Enrique 1973 Batman en Chile o El Ocaso de un ídolo o Solo contra el desierto rojo, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, Argentina.

LIHN, Enrique 1976 La orquesta de cristal, Editorial Sudamericana, Buenos Aires,

Argentina.

LIHN, Enrique 1980 El arte de la palabra, Editorial Pomaire, Barcelona, España.

LIHN; Enrique 1996 El circo en llamas, LOM; Santiago, Chile.



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