jueves, 28 de mayo de 2009

Adriana Valdés publica su libro más íntimo sobre Enrique Lihn


Adriana Valdés publica su libro más íntimo sobre Enrique Lihn

Enrique Lihn: vistas parciales” incluye dos textos inéditos sobre la figura del poeta

El volumen parte con un escrito recordando los 20 años de muerte del autor, dejando en claro su relación de pareja y amistad. Luego, los detalles de una despedida, la perseverancia por crear hasta el final, y el tras bambalinas de “Diario de muerte”, su último respiro.
La primera vez que Adriana Valdés vio a Enrique Lihn fue en 1968, durante el encuentro de escritores latinoamericanos realizado en el ex teatro de la Municipalidad de Las Condes.

Participando de una mesa redonda estaban Mario Vargas Llosa, Leopoldo Marechal, Ángel Rama y Enrique Lihn. La veinteañera profesora de literatura observaba las intervenciones de los escritores, pero las de Lihn fueron para Valdés una patada en la guata.

Sin embargo, comprendería con los días su actitud, porque Lihn "tenía instalado en el cerebro algo así como un detector de mierda", como cuenta Valdés en "Enrique Lihn: vistas parciales", libro publicado recientemente por Editorial Palinodia.

Ejemplar donde Valdés deja en claro en la primera página: "Fuimos pareja entre 1974 y 1981, y amigos desde entonces. Como se cuenta por primera vez en este mismo volumen, junto a otros amigos y familiares lo acompañé durante sus meses finales y a pedido suyo me hice cargo de la publicación de su obra póstuma ‘Diario de muerte’".

En "Enrique Lihn: vistas parciales", Valdés, quien se ha preocupado de reunir otros escritos del poeta, presenta seis textos sobre su obra, de los cuales dos son inéditos hasta ahora, y reflejan la hermosa admiración de ella por él.

RECHAZO A DONOSO

El primero de los inéditos, "Prefacio: veinte años después", referido a las dos décadas que se cumplieron este año (2008) desde su muerte. En este señala: "Vivió la poesía sin pretensiones, la bajó del Olimpo como exigió Nicanor Parra, y la situó en el lugar mínimo y disminuido que hoy tiene en el conjunto de la vida social, pese a todos los homenajes hipócritas que se le hacen".

Luego, Valdés apuntará un hecho que la ha sorprendido durante estos años. "Tal vez por su honestidad básica, y dolorida, es que ejerce tanta influencia sobre los jóvenes, y sobre quienes no entran todavía en la maraña de intereses donde él jamás supo moverse".

Mientras el otro texto, desconocido hasta ahora, es "La escritura de ‘Diario de muerte’: un testimonio presencial". Allí, la autora aclara las especulaciones y malentendidos que se han presentado en diversos artículos de prensa, y libros, en estas últimas dos décadas.

Por ejemplo, en 1987, Lihn fue diagnosticado de cáncer a uno de sus riñones. Fue operado, pero con el tiempo "el cáncer no sólo invadiría sus pulmones, sino también su hígado y finalmente su cerebro". El fin de estas páginas, dice Valdés, también es "a modo de aporte para quien emprenda una futura biografía".

Lihn le dedicaría a la autora de "Memorias visuales", un poema en "Diario de muerte", libro que escribió durante marzo y junio de 1988 (Lihn murió el 10 de julio), y que la Universidad Diego Portales reeditará en 2009.

Valdés acompañó, al también narrador, hasta sus últimos días. Fue una de las tres mujeres que lo ayudaron, y que poseían las llaves de su hogar en calle Passy, donde falleció.

Lugar donde sólo quiso recibir a algunos. Entre ellos, Manuel Silva Acevedo, Nicanor Parra, Claudia Donoso, Guadalupe Santa Cruz, Óscar Gacitúa, Alberto Rubio. Al único que no aceptó ver fue a José Donoso. LN

Fuente: La Nación-
Viernes 2 de enero de 2009

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