viernes, 31 de agosto de 2012

Gatos y poesía :Los poemas de Athinulis y otros gatos. Rigas Kappatos y Enrique Lihn



Gatos y poesía
"Los poemas de Athinulis y otros gatos". Rigas Kappatos y Enrique Lihn
Ril Editores, 114 pp. 2007
Por L. R.
El Mercurio de Valparaíso, 20 de Enero 2008


Durante su estadía en Nueva York, a inicios de la década de los 80, antes que nos regalara "Pena de extrañamiento" (1986), el vate Enrique Lihn vivía en la casa de su amigo Rigas Kappatos, poeta y cuentista griego, compartiendo la morada con el gato Athinulis, protagonista indiscutido de este libro que surge como tributo a la amistad del trío.

Escrito en su mayoría por Kappatos, el poemario destila simplicidad y afecto por el felino, trascendiendo las fronteras de las especies en un ejercicio de comunicación y entendimiento pretendidamente mutuo. Se logra apreciar toda esa ternura sosegada propia de la obra del otrora marino mercante del Egeo, y si a esto sumamos un par de extensos poemas manuscritos de Lihn en honor al felino y a la amistad, así como de decenas de dibujos de gatos del poeta chileno, tenemos un volumen sobresaliente, tanto literaria como gráficamente, basado en la importancia de la cotidianidad en la convivencia de los poetas y Athinulis.

El libro presenta, junto al material anterior, una faceta para muchos desconocida de Lihn: su talento como ilustrador. En el presente volumen se pueden apreciar los dibujos que el poeta realizó para una antología del cuento peruano, además de unos francamente humorísticos en los que se aprecia a Nicanor Parra disfrazado de cura ortodoxo griego, realizados para la traducción de los "Poemas y antipoemas" a la lengua helénica.
También cabe destacar el amor de Kappatos por la lengua española y, en especial, por la poesía chilena, pues ya ha traducido al griego alrededor de una veintena de libros entre los que se incluyen las obras completas de Federico García Lorca y César Vallejo, además de selecciones de Pablo Neruda, Nicanor Parra, Óscar Hahn y Pedro Lastra.

miércoles, 15 de agosto de 2012

ANIMITA DE ÉXITO



ANIMITA DE ÉXITO
Enrique Lihn


Me he convertido en una animita de éxito
entre los camioneros y sus familias
Una casita de la muerte iluminada a vela, piadosamente; a diario con flores frescas a sus pies
Me he convertido en un actor que va a morir, pero de verdad, en el último acto
en un afamado equilibrista sin red que baila noche a noche sobre la cuerda floja
El teléfono suena constantemente en mi camarín.
No me pueden llamar para derogar mi aparición en escena
lo hacen sólo para pedirles que les reserve entradas aunque sea para el tercer acto
Tinguirinea gente cercana a mi corazón ahora vacío pero no indiferente y gente que estuvo a miles de kilómetros de él
estos últimos para reconciliarse con Jesús, su paralítico, a pito de mí
para obtener la absolución en el último momento
Par délicatesse voy a perder con lo que me queda de vida
la alegría de morir, recibiendo a esos jetones

La muerte es un éxito de público
Basta con doce personas
No quiero a nadie más en la platea.

jueves, 2 de agosto de 2012

Carta a la amiga: Sobre Enrique Lihn y la relación poesía-muerte [por Tamara Kamenszain]


Carta a la amiga

Sobre Enrique Lihn y la relación poesía-muerte a partir de una carta que llegó a destino 24 años después de haber sido escrita.

POR Tamara Kamenszain


Hace unos días recibí un mail con el remitente “andrealihn” que no figuraba en mi lista de contactos. Me sorprendió que se pudiera aislar, en esas señas de identidad condensada, el apellido Lihn. Es que un rato antes había anunciado en clase que trabajaríamos “Diario de muerte” de Enrique Lihn, libro que el gran poeta chileno escribió en su cama de hospital donde lo venció el cáncer en 1988. La idea era centrarnos en la relación poesía-muerte (que también se podría escribir –como los nombres de usuario– todo junto, ya que la poesía, por ser un género del presente, intima con la muerte). Mi corresponsal decía ser hija de Enrique Lihn y estar dedicada a ordenar su archivo personal donde “me encontré con una carta enviada por mi padre a usted. No tuvo el tiempo de enviársela ya que se enfermó gravemente en esa época”. Decir que el mail me sorprendió es una obviedad. Diría, mejor, que puso toda mi vida de cabeza en la espiral del tiempo. Mi relación con Lihn se remonta a aquellos años en que, siendo yo una joven que lo admiraba, me animé a escribir sobre su obra.
Andrea me envió la carta escaneada. Me detengo en un párrafo que habla de los que visitaban al poeta en el hospital: “Correlato subjetivo de esta situación: no pésima, escribo y leo mucho, no hay depre propiamente dicha (...) y buena relación no monotemática con los amigos –amigas en un 90%– que cuidan –ellas– de mí”. En éste, como en otros párrafos de la carta, puedo leer entre líneas la cocina del libro que él estaba escribiendo en paralelo. En “Diario de muerte” alude a esas “mis amigas”. “Son las que tienen derecho a llave en esta casa en la que me siento unido por ellas”. Se trata, según el poema, de la casa que el enfermo debe abandonar pero a la que “el orden ha seducido” gracias a las amigas. En otro poema Lihn dice que “nadie escribe desde el más allá/ las memorias de ultratumba son apócrifas” y, sin embargo, una carta parece haber llegado a destino 24 años después para demostrar lo contrario. Me digo entonces que tengo que seguir escribiendo sobre su poesía porque esto recién empieza.
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